Soy política prácticamente desde que nací, gracias a mi padre.
Antes, es necesario que sepan algo de él. Guardo en mi memoria con mucho cuidado, cariño y respeto las largas tertulias que teníamos frente a un fogón de leña y más tarde sentados alrededor de una mesa.
Antes debo decir, que mi padre es un indígena, oriundo de la comunidad de Quinchuquí, del cantón Otavalo; apenas alcanzó el segundo año de educación básica, por tanto escribe y lee en español super mal; lo cual para él nunca constituyó un obstáculo.
Hace unos días cumplió siete décadas, es un pertinaz lector, sobre todo de política y de la mano de él, en un español chapucero, pero en un kichwa perfecto, aprendí que debemos y podemos ser parte del cambio.
Recuerdo cuán alegre se ponía en cada campaña electoral, él es un optimista innato, le apostaba al candidato que mejor exponía su tesis, si a esto se sumaba la calidez en la mirada, el abrazo sentido; votaba por él y le hacía campaña gratis, con tanto gusto que se auto nombraba director de ella (claro que esto solo lo sabía él) y era capaz de viajar hacia otras regiones, promocionando a su preferido. Aún hoy, (que tiene más enfermedades de las que realmente tiene: solo sordera) que sale poco de casa y entiende el mundo a su manera, porque casi no oye, pero sí lee bastante, opina que hacer política, "política de la buena", es una obligación.
Recurro a estos recuerdos, para decir que hasta hace poco milité en el movimiento Pachakutik, pese a sus reiterados errores y sus reiteradas disculpas por hacernos votar mal, por decir lo menos.
Hoy, cuando están convencidos que ahora sí han elegido bien a su candidato, otra vez debo decir que se equivocan, porque es diferente sentarse en el escritorio y escribir "lindo", citar a medio mundo, solo para que sepan que son "leídos", "pegarse" discursos donde él es el bueno y todos los demás son malos, apostar más por el odio y el resentimiento, que la valoración por el ser humano como tal.
No, así no se hace "política de la buena", es necesario trascender los dogmas, abrazar al que piensa como nosotros, y aunque nos cueste, abrazar e incluir al que piensa diferente; por eso me voy de Pachakutik, para no seguir incomodando; porque este país nos necesita a todos, necesita de nuestro desprendimiento, necesita de nuestra honestidad, de nuestra tolerancia y sobre todo necesita de nuestra unión, estar dispuestos al apretón de manos a pesar de "las espinas más agudas" como dice Alberto Cortéz.
Shinallami tukuy runakuna chay Pachakutik tantanakuytaka sakikrin. Paykunallami kawsanka.
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