Hola, soy Luz Marina Vega Conejo, médica kichwa, graduada en la Universidad de la Habana, le escribo con el propósito de hacerle reflexionar, espero que valga la pena.
No debe acordarse quién soy, por mi parte lo recuerdo muy bien. Le conocí hace muchos años en una reunión en Quito, en la sede del candidato a Presidente Freddy Ehlers, cuando organizábamos la entrada a Cotacachi; por favor no se detenga, siga leyendo, ya comprenderá.
Recuerdo que le exponíamos la agenda, y usted, a pesar de haber sido Ministro de Educación, supuesto “blanco educado”, no dejó hablar, estaba enojado, porque nosotros que representábamos a Pachakutik, le dijimos que nuestros candidatos hablarían primero y luego los de la ID; como no hubo acuerdo, abandonamos la sede, sin haber logrado dar nuestros argumentos y dejándole al borde de un colapso de la pura rabia que tenía.
Ese día pensé, QUE USTED ES UN RACISTA a carta cabal, porque de entrada, cuando ni siquiera sabía mi nombre me tuteó, a los mestizos que le rodeaban les trataba de usted, (yo no le tuteo porque no es mi amigo), recuerdo que a cada momento me decía “mijita”…., nos trató con aires de grandeza, de gran señor que señala con su feo y deforme dedo, quién tiene la razón y quién no.
Usted que ha pasado por la función pública, sin haber dejado huella en su gestión, (no recuerdo nada memorable), debe empezar por aprender, comprender, y ojalá no sea mucho pedir -aceptar-, que en este universo de humanidades de colores, de creencias, de gustos, de militancias, somos diversos, diferentes y tenemos cada uno, a nuestra manera, nuestra dosis de verdad, nunca la verdad total, ..... ¡Nadie la tiene¡ Si cree en Dios, advertirá, que ni siquiera él se considera exento de errores, lo explica mejor Anthony de Mello, sino no lo ha leído, debería hacerlo.
Leí con desconcierto algunos de sus artículos, aquellos que habla de los indígenas, especialmente de Auki Tituaña, en los cuales no pierde la oportunidad de insultarlo, denigrarlo, le dice xQ#¡¡0. No, no quiero repetir sus insultos, indignos de un supuesto educador.
Claro que miles y miles de indígenas y me incluyo, somos anti Correa ¿quiere saber por qué?, porque él hace lo mismo que usted, saca lo peor de cada ser humano, nos encasilla en pobres y pelucones, en buenos y malos, etc., nos divide día a día. No, no le interesa que los ecuatorianos con diversidad de criterios podamos dialogar, y usted sabe que ser dogmático lleva a guerras innecesarias, el fanatismo genera horrores, tal como sucede entre Palestina e Israel, no, en una guerra nadie sale ganando.
Soy anti Correa porque en cada sabatina, insulta, denigra, imita, se burla y amenaza a quien él cree su oponente; seguramente usted es uno de los que aplaude.
Usted es racista, por la forma en que se refiere a los indígenas, nos dice que nos han lavado el cerebro y otras simplezas como ésas. En sus escritos destila un odio irracional, nada le hemos hecho, en lo personal ni siquiera opino sobre usted.
Usted que reacciona con furia con todo aquel que no comulga con PAÍS, ¿sabía que Hitler, se tomaba las ofensas a su partido, como una humillación directa y personal, y que fue un rasgo patológico de su personalidad, que generó pasiones, odios y ansias incontrolables de venganza y destrucción?
Sí, soy anti Correa, porque recordará, que ofreció luchar por la total independencia de los poderes del Estado y hoy le consta que es todo lo contrario; ofreció acabar con la corrupción y él que tanto critica a los banqueros, admite que su gente preste dinero del pueblo sin garantías e impide que se juzgue a los culpables; mete a la cárcel a quien se atreve a "mancillar" a “su majestad el Presidente”, en fin, ¡para qué redundar en el asunto¡, lo sabe mejor que yo.
A mí Correa, sencillamente me parece fascista y por eso creo que todo ecuatoriano/a responsable, debe votar por el cambio.
Yo no le haré cambiar de ideas, tampoco usted a mí, la diferencia es que yo respeto su decisión.
A usted que migró fácil de la ID y se acomodó re fácil en País, quiero decirle que está en su derecho, como está en su derecho toda o parte de la ID, todo o parte de Pachakutik, al igual que los obreros, campesinos, mujeres, indígenas, personas con discapacidad, que hoy apoyan a uno u otro candidato.
Usted que considera traidor, a todo aquel que no esté con Correa, le digo que ser coherente, ser transparente, significa por ejemplo que usted tenga el coraje de rendir cuentas al país, (por ser una figura pública) sobre los apoyos económicos que recibió y recibe la fundación de los distintos donantes, sobre su sueldo o bono que percibe en la Fundación, la marca de sus vehículos, las propiedades que tiene,etc, se trata señor de ser coherente con lo que exigimos.
Ser consecuentes, ser transparentes significa no avergonzarse de los amigos, tal vez recuerdo mal ¿usted no fue amigo de Jamil Mahuad?, ojalá no tenga la osadía, de hacer leña de árbol caído, sería una vileza.
Antes de terminar, quiero decirle que le indulto, porque al final el único que pierde es usted, al envenenar su alma.
Finalmente le comparto la siguiente reflexión: De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra. “Mario Benedetti”
martes, 20 de noviembre de 2012
miércoles, 14 de noviembre de 2012
LA HONESTIDAD EN LA POLÍTICA
Soy política prácticamente desde que nací, gracias a mi padre.
Antes, es necesario que sepan algo de él. Guardo en mi memoria con mucho cuidado, cariño y respeto las largas tertulias que teníamos frente a un fogón de leña y más tarde sentados alrededor de una mesa.
Antes debo decir, que mi padre es un indígena, oriundo de la comunidad de Quinchuquí, del cantón Otavalo; apenas alcanzó el segundo año de educación básica, por tanto escribe y lee en español super mal; lo cual para él nunca constituyó un obstáculo.
Hace unos días cumplió siete décadas, es un pertinaz lector, sobre todo de política y de la mano de él, en un español chapucero, pero en un kichwa perfecto, aprendí que debemos y podemos ser parte del cambio.
Recuerdo cuán alegre se ponía en cada campaña electoral, él es un optimista innato, le apostaba al candidato que mejor exponía su tesis, si a esto se sumaba la calidez en la mirada, el abrazo sentido; votaba por él y le hacía campaña gratis, con tanto gusto que se auto nombraba director de ella (claro que esto solo lo sabía él) y era capaz de viajar hacia otras regiones, promocionando a su preferido. Aún hoy, (que tiene más enfermedades de las que realmente tiene: solo sordera) que sale poco de casa y entiende el mundo a su manera, porque casi no oye, pero sí lee bastante, opina que hacer política, "política de la buena", es una obligación.
Recurro a estos recuerdos, para decir que hasta hace poco milité en el movimiento Pachakutik, pese a sus reiterados errores y sus reiteradas disculpas por hacernos votar mal, por decir lo menos.
Hoy, cuando están convencidos que ahora sí han elegido bien a su candidato, otra vez debo decir que se equivocan, porque es diferente sentarse en el escritorio y escribir "lindo", citar a medio mundo, solo para que sepan que son "leídos", "pegarse" discursos donde él es el bueno y todos los demás son malos, apostar más por el odio y el resentimiento, que la valoración por el ser humano como tal.
No, así no se hace "política de la buena", es necesario trascender los dogmas, abrazar al que piensa como nosotros, y aunque nos cueste, abrazar e incluir al que piensa diferente; por eso me voy de Pachakutik, para no seguir incomodando; porque este país nos necesita a todos, necesita de nuestro desprendimiento, necesita de nuestra honestidad, de nuestra tolerancia y sobre todo necesita de nuestra unión, estar dispuestos al apretón de manos a pesar de "las espinas más agudas" como dice Alberto Cortéz.
Antes, es necesario que sepan algo de él. Guardo en mi memoria con mucho cuidado, cariño y respeto las largas tertulias que teníamos frente a un fogón de leña y más tarde sentados alrededor de una mesa.
Antes debo decir, que mi padre es un indígena, oriundo de la comunidad de Quinchuquí, del cantón Otavalo; apenas alcanzó el segundo año de educación básica, por tanto escribe y lee en español super mal; lo cual para él nunca constituyó un obstáculo.
Hace unos días cumplió siete décadas, es un pertinaz lector, sobre todo de política y de la mano de él, en un español chapucero, pero en un kichwa perfecto, aprendí que debemos y podemos ser parte del cambio.
Recuerdo cuán alegre se ponía en cada campaña electoral, él es un optimista innato, le apostaba al candidato que mejor exponía su tesis, si a esto se sumaba la calidez en la mirada, el abrazo sentido; votaba por él y le hacía campaña gratis, con tanto gusto que se auto nombraba director de ella (claro que esto solo lo sabía él) y era capaz de viajar hacia otras regiones, promocionando a su preferido. Aún hoy, (que tiene más enfermedades de las que realmente tiene: solo sordera) que sale poco de casa y entiende el mundo a su manera, porque casi no oye, pero sí lee bastante, opina que hacer política, "política de la buena", es una obligación.
Recurro a estos recuerdos, para decir que hasta hace poco milité en el movimiento Pachakutik, pese a sus reiterados errores y sus reiteradas disculpas por hacernos votar mal, por decir lo menos.
Hoy, cuando están convencidos que ahora sí han elegido bien a su candidato, otra vez debo decir que se equivocan, porque es diferente sentarse en el escritorio y escribir "lindo", citar a medio mundo, solo para que sepan que son "leídos", "pegarse" discursos donde él es el bueno y todos los demás son malos, apostar más por el odio y el resentimiento, que la valoración por el ser humano como tal.
No, así no se hace "política de la buena", es necesario trascender los dogmas, abrazar al que piensa como nosotros, y aunque nos cueste, abrazar e incluir al que piensa diferente; por eso me voy de Pachakutik, para no seguir incomodando; porque este país nos necesita a todos, necesita de nuestro desprendimiento, necesita de nuestra honestidad, de nuestra tolerancia y sobre todo necesita de nuestra unión, estar dispuestos al apretón de manos a pesar de "las espinas más agudas" como dice Alberto Cortéz.
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